Cuatro hombres, de diferentes edades, se reunieron para comentar en una amena charla cómo es que las emociones personales afectan el entorno de los negocios.

El estado de ánimo y la mente dispersa no son la mejor combinación cuándo se tiene una junta de trabajo o se cerrará un negocio con un cliente. El tema se abordó desde diferentes perspectivas de edad pero con la mentalidad de los hombres.

 

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