Hay quienes aseguran que la Cuarta Revolución Industrial ya está en marcha y otros sostienen que aún es demasiado pronto para decir que ya comenzó

Especialistas de la talla de Hans Vestberg, jefe de Presidencia de Ericsson, consideran que el IoT alcanzará su plenitud hacia el año 2020, y sólo hasta entonces, “cuando al menos 50,000 millones de aparatos estén conectados entre sí, habremos llegado a una “Cuarta Revolución Industrial”.

La que también estará definida por un evidente cambio a nivel de logística y de la cadena de suministros debido a la creciente robotización de los almacenes y a la entrega de productos mediante el uso de drones, y qué decir de la digitalización y la impresión en 3D, tecnologías que impactarán específicamente en los procesos productivos y los mercados laborales.

En cuanto a esta última cuestión en específico, se estima que al menos cinco millones de empleos se perderán en tan sólo cuatro años dentro de las más importantes economías del mundo, según se anticipó el primer día de actividades del Foro Económico Mundial celebrado del 20 al 23 de enero en Davos, Suiza, cuya agenda fue completada con temas sobre la seguridad en internet, las nuevas tecnologías adaptadas a la salud, el medio ambiente y las energías alternativas.

El impacto en el mercado laboral y el descontrol para la habilitación del capital humano que será desplazado por la tecnología, el aumento de la desigualdad, la baja o nula planificación de los cambios sociales y todo lo relativo a la seguridad fueron algunos de los tópicos que se debatieron durante la edición 2016 de este encuentro, que oportunamente se tituló Gestionar la Cuarta Revolución Industrial, misma que fue definida por algunos de los participantes como “una especie de tsunami de avances tecnológicos” que transformará todos los sectores industriales a razón de un mundo cada vez más digitalizado.

¿Estaremos a punto de presenciar el nacimiento de una nueva generación de “pecadores digitales” ?, ¿cuál será el impacto que produzca esta estimada revolución industrial?

Hacer un recuento de lo que han significado las tres primeras revoluciones industriales, es también un buen pretexto para resaltar un punto de coincidencia: en cada una cambiaron las fuentes de energía básicas, el tipo de actividades industriales más dinámicas, su localización en el territorio y los medios de comunicación disponibles para desplazar mercancías, personas e información, pero todo indica que la inminente llegada de la Cuarta Revolución Industrial ubicará al ser humano como el punto de inflexión dentro de una puesta en escena basada en su esencia moral y ética.

¿A qué nos referimos con ello? En una especie de “probadita” de la 46 edición del Foro Económico Mundial, los propios organizadores señalaron que la interconexión creciente de la economía global traerá consecuencias incontrolables.

Lo cierto es que el mundo en general espera que encuentros como éste sean una plataforma para el intercambio de experiencias y el desarrollo de propuestas oportunas ante problemáticas específicas, pero todo indica que el Foro no es más que un simple balance o listado de errores cíclicos donde la palabrería y la socialitése toman unas “merecidas” vacaciones en la nieve, ¿o acaso no se ha hablado ya hasta el cansancio de la desigualdad y las brechas digitales?

Es evidente que para darle un toque más “in”, en esta edición del Foro,dichas problemáticas fueron orientadas hacia el tema tecnológico, incluyendo sus impactos en lo económico, político y social, pero sobre todo para presagiar lo que nos espera con respecto a la inminente llegada de la Cuarta Revolución Industrial.

La llamada: “Cuarta Revolución Industrial” viene aderezada con varios ingredientes como el miedo, la preocupación, la incertidumbre y, por qué no, la indiferencia.

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