En compañía de Andrea Aguillón te mostramos cómo los Refranes populares de nuestra cultura mexicana, han degradado a la mujer

¿Quieres conocer algunos?

El marido y la basura deben salir temprano de casa…

La mujer en el hogar su marido a trabajar…

El hombre quiere a mujer sana y la mujer a hombre que gana…

A la mujer, como a la carabina, tenerla cargada y en una esquina…

Enfermedad a plazo fijo es señal de un nuevo hijo.

Cuando hablamos de discriminación hablamos de la desvalorización, del trato desfavorable o del desprecio inmerecido que se hace, consciente o inconscientemente, a un grupo o persona, y en este caso: a la mujer.

Estos comportamientos se generan por estereotipos y prejuicios que salen a relucir al momento de percibir a alguien como “inferior” o distinto, entonces es juzgado y valorado bajo parámetros negativos y con sentimientos hostiles, lo cual genera una actitud de separación o exclusión.

No nos equivoquemos, los refranes anteriores no tienen nada de inocentes ni tampoco tienen la buena intención de reflejar positivamente a la mujer

Por el contrario, algunos de ellos llevan un mensaje que justifica el maltrato físico en contra de las mujeres, pues expresan que pueden ser golpeadas para ser “domesticadas” por los hombres. O bien, las mujeres aparecen como tontas e ignorantes; son infravaloradas y comparadas hasta con el mismo demonio.

Una agresión no siempre deja marcas visibles, pero aún así sigue siendo violencia, y una muestra de ello son los refranes y lo “tradicionales” chistes degradantes, ya que conllevan un comportamiento dominante y abusivo, como cualquier otro tipo de agresión y, por tanto, también afectan el equilibrio psíquico y emocional de quien lo recibe.

La violencia contra las mujeres reviste todo tipo de formas que van desde los malos tratos psicológicos o emocionales, a la agresión verbal, física, el acoso y los abusos sexuales, principalmente.

No es una violencia fortuita ni aislada, por lo que es necesario evaluar los prejuicios y los estereotipos que promueven y fomentan las conductas discriminatorias y violentas, las cuales se producen y reproducen en diversos ámbitos como: medios de comunicación, casa, escuela, amigos, en la calle, en la literatura, en la publicidad, así como en ciertas costumbres o tradiciones que pasan de generación en generación a través de refranes, acertijos, canciones, cuentos o chistes.

Reflexionemos a partir de estos y otros refranes más cómo repetimos estas situaciones que no nos dejan una crianza afectiva para replicar desde lo amoroso.

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